Rodolfo Monteverde Sotil[1]
San Martín está que se cae del caballo: ¡Ya era tiempo! Sentado en veranoinvierno, primaveraotoño. Siempre, siempre mirando: mirando al mar. Su gran cabeza de bronce no conoce el Parque Universitario: ¡Mejor! Solo siente la niebla y el olor podrido del mar.
En octubre no hay milagros. Oswaldo Reynoso
En 2022 Prolima, órgano desconcentrado de la Municipalidad capitalina a cargo de la recuperación del Centro Histórico de Lima (CHL), publicó el primero de cinco tomos titulados Monumentos en el Bicentenario, que versarían sobre las investigaciones históricas de más de setenta monumentos limeños, que dicho órgano venía restaurando. Carolina Venegas (2023 [en línea]), historiadora del arte colombiana, criticó la propuesta de investigación planteada en la introducción de dicho tomo, que buscaba priorizar el entendimiento de las características plásticas de las obras en el tiempo en que fueron concebidas, más allá de hacer hincapié en sus mensajes políticos. Para Venegas, esto era un error, ya que no se puede estudiar a los monumentos sin los contextos políticos en los cuales se proponen, inauguran y conviven con las personas. La intensión editorial comentada también se hacía palpable en las apacibles fotografías de las renovadas esculturas y espacios públicos limeños, que no iban de la mano con el complejo contexto socio-político que Perú atravesaba a inicios de 2023 (Venegas (2023 [en línea]).
En 2025 se volvió a publicar el primer tomo junto con los cuatro restantes. Luego de revisar todas sus fotografías, que resaltan el trabajo de restauración edil, reparamos que también estaban desligadas del contexto socio-económico y de convivencia cotidiana de los vecinos de Lima con los espacios urbanos donde se alzan los monumentos, ya que las tomas muestran al caótico CHL como una ciudad despoblada, tranquila y con elegantes paisajes arquitectónicos de fondo que le dan un aire de ciudad museo moderna bien conservada. Situación que dista mucho de la realidad capitalina. Estas fotos se tratarían, parafraseando a Henri Lefebvre (2013:137), de “cosas que mienten”, es decir, la ciudad convertida en producto, de la que solo se muestra lo más bonito y llamativo con fines de lucro turístico, escondiendo las relaciones sociales de desigualdad que hay tras ella[2].
A continuación, partiendo de nuestra crítica a los cinco tomos de Monumentos en el bicentenario, trataremos de entender el porqué de sus características de forma y fondo, partiendo de la propuesta de “la arcadia colonial” que Sebastián Salazar Bondy (1974) planteó en la década de 1960. De esta manera, nuestra intención es saber por qué desde el proyecto editorial de Prolima se ha tratado de desvincular el aspecto de la realidad social de los limeños en las fotografías y artículos de los cinco tomos de Monumentos en el bicentenario. Explicación que quedó pendiente en la crítica de Venegas (2023 [en línea]). Además, partiendo de la propuesta de Salazar Bondy, analizaremos dos artículos que versan sobre dos personajes históricos vinculados al pasado virreinal: Cristóbal Colón y Francisco Pizarro.
El primer tomo de la colección de Prolima versa sobre los monumentos del CHL inaugurados en el XIX. El segundo y el tercero estudia los develados en el XX. El cuarto trata sobre los emplazados en el barrio limeño de Santa Beatriz. Mientras que el quinto de los que fueron alzados en el CHL, pero que con el tiempo fueron recolocados en diferentes distritos de la capital peruana. El formato editorial adoptado por Prolima fue el de un coffee table book. Este formato de libro es planificado para que resalte visualmente, ya que es de gran tamaño, tapa dura, emplea diversas fotos y dibujos de grandes dimensiones y recurre a textos breves a pesar de la gran cantidad de páginas.
De esta manera, las características editoriales de Prolima van de la mano con su visión de “recuperación” del CHL: volverlo un coffee table city, para que se vea bonito y disfrutable visualmente, a través de la reparación de inmuebles coloniales y monumentos republicanos, a pesar de la compleja realidad social de sus habitantes. Es así como Prolima ha apelado, como se ha venido haciendo desde hace años, a la “arcadia colonial” escondida en el criollismo, que excita el sueño vano de la edad dorada de virreyes, santos, tapadas, fantasmas, donjuanes y pícaros, como lo señaló hace varias décadas Sebastián Salazar Bondy (1974: 35). De esta manera, Prolima ha negado la realidad de una ciudad limeña, compuesta por personas que a diario afrontan serios problemas sociales como pobreza, caos vehicular, inseguridad ciudadana, trabajo informal y tugurización (Balbi 1997: 11 y Cornejo 2013: 100, 102,104 y 107).
¿Cómo se evidencia esto en los cinco tomos de Monumentos en el bicentenario?, pues en sus cuantiosas fotografías. En ellas el foco central son los monumentos, pero no hay gentes, no se ven personas viviendo en la caótica ciudad de Lima, conviviendo con los monumentos o los espacios públicos donde se alzan. Las calles y plazas están vacías. Es como si hubieran mandado a despejar el área antes de capturar la foto o si hubiera “eliminado” a las personas con Photoshop (figuras 1, 2a y 3a). De esta manera, según la postura arcádica de Prolima, los limeños y migrantes pobres del centro histórico, pertenecientes a los sectores socioeconómicos C y D (Huamán, Castro, Tavera et al. 2021 [en línea]), no encajan con la idealización utópica del pasado urbano de Lima, de sus grandes héroes, por ende, no pueden salir en las fotos de sus monumentos restaurados. A través de los cinco tomos del libro Monumentos en el bicentenario Prolima ha pretendido plasmar una ciudad sin ciudadanos, cuando el espacio social se produce constantemente gracias a las relaciones sociales de las personas (Lefebvre 2013: 108, 110 y 117). Relaciones que han sido restringidas en los últimos años por los alcaldes limeños: intangibilidad del centro, cierre de plazas, alteración de espacios de reuniones, impedimento de movilizaciones en contra de sus posturas políticas, etc. (figuras 2b, 3b y 4)
Figura 1. Fotos publicadas en Monumentos en el bicentenario: (A) Monumento de La Libertad en la plaza Francia. (B) Monumento de Federico Elguera en la plaza homónima. Se aprecian ambos espacios públicos del CHL vacíos, sin personas.
Figura 2. Foto publicada en Monumentos en el bicentenario: (A) Monumento de José de San Martín en la plaza homónima del CHL. (B) Vista parcial de la misma plaza cerrada por la Municipalidad de Lima, donde se aprecia a algunos de los cientos de personas que se reúnen diariamente en ella. Foto tomada por Rodolfo Monteverde en julio 2026.
Figura 3. Foto publicada en Monumentos en el bicentenario: (A) Monumento de Víctor Larco Herrera en el parque de la Exposición del CHL. (B) Foto del mismo monumento donde se aprecia a vendedores ambulantes de comida en la berma de la avenida Garcilaso de la Vega. Antes de que se realice una marcha de protesta social la Municipalidad de Lima envuelve los monumentos con plástico. Foto tomada por Rodolfo Monteverde en julio 2026.
Figura 4. (A) Obrero que labura en el CHL almorzando en las graderías del restaurado monumento del Inca Garcilaso de la Vega. (B) Indigente durmiendo en una de las restauradas bancas de mármol del paseo de los Héroes Navales del CHL. Fotos tomadas por Rodolfo Monteverde en julio 2026.
Hasta antes de 2025 en Perú se ha producido poco más sesenta publicaciones sobre monumentos (entre tesis, libros, capítulos de libros y artículos). Casi todos escritos desde Lima y centrados en las esculturas de esa ciudad. A la fecha está pendiente una historiografía sobre los estudios de monumentos peruanos. No pretendemos en pocas líneas hacerla en este texto, pero podemos dar algunas luces al respecto. Por ejemplo, los estudios académicos de los monumentos han sido irregulares y cíclicos. Los primeros trabajos se remontan a la década de 1970. Resaltan por ser recopiladores de información básica (nombre de la obra, año de inauguración, nombre del escultor, lugar de ubicación, material de la obra) sin mayor uso de fuentes primarias ni de líneas investigativas (p.e. Gamarra 1974). Situación que se mantuvo hasta la década de 1990 (p.e. Cubillas 1993). Un caso sui generis fue la publicación de Natalia Majluf (1994), quien con sustento teórico y de documentos de archivo estudió las esculturas públicas de la segunda mitad del XIX. Desde inicios de este siglo han convivido publicaciones sobre monumentos descriptivas y de análisis que han ido más allá del “documento de identidad” de las obras o de sus creadores. Estas últimas han propuesto nuevas metodologías, usos de conceptos teóricos y objetivos de estudio como los discursos políticos (p.e. Vifian 2014), contextos posbélicos (p.e. Monteverde 2023), funciones y usos de las esculturas (p.e. Ramón, Monteverde y Condori 2023) y el simbolismo de la colocación de un monumento en determinados espacios de la ciudad (p.e. Ramón 2014 y 2026).
Los cinco tomos de Monumentos en el bicentenario fue editado por el historiador del arte Omar Esquivel. Sí a alguien hay que señalar como el que encaminó, logró la recopilación de textos y sacó adelante el proyecto sería a él. Gracias al soporte económico de Prolima, Esquivel editó, como nunca antes había sucedido, cinco tomos de una colección enfocada exclusivamente en monumentos limeños, que en total reúnen más de setenta textos. Solo para el primer y segundo tomo convocó a dos investigadores independientes que no pertenecen a Prolima: Daniel Vifian y quien escribe esta crítica. Nuestros textos se basaron en las investigaciones que realizamos para graduarnos en la Escuela de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Salvo el tomo cuatro, que versa sobre los monumentos de Santa Beatriz, escrito solo por Esquivel, la redacción de los demás textos de los otros tomos fue repartida entre él, Hebert Bernilla, Betsalí Curi, Natalia Deza, Max Espinal, Eduardo Gutiérrez, Gerardo Huamaní, Juan José Pacheco y Tania Pérez. Todos ellos formaron parte del proyecto de Prolima para investigar los monumentos limeños mientras venían siendo restaurados. En cada tomo se señalaron los importantes archivos consultados, pero casi todos los textos de los integrantes de Prolima, a excepción de los redactados por Esquivel, solo exponen, más no analizan con detenimiento, los documentos textuales y gráficos de las fuentes primarias consultadas.
De esta manera los cinco tomos de Monumentos en el bicentenario son una mixtura de la realidad historiográfica peruana que le antecede: descripción del monumento, su biografía (desde que se le proyecta hasta que se le inaugura), relato de la evolución del espacio seleccionado para erigirlo, datos de los escultores y algunas luces de discusión de usos conceptuales y propuestas de líneas de investigación. Al respecto, los textos de Esquivel, exponen brevemente el manejo de nociones sobre espacialidad, estrategias políticas, discursos oficiales, nacionalismo y evidencian cierto orden y metodología. Aunque hubiera sido ideal que Esquivel planteara en cada uno de sus trabajos una buena introducción (antecedentes, metodología, problemática, objetivos, etc.).
Los demás textos de los miembros de Prolima se caracterizan por ser escuetas descripciones de los monumentos y sus entornos y reseñas de sus biografías diacrónicas que no proponen ninguna línea de investigación, discusión del estado del arte o plantean alguna problemática a resolver. Son textos breves (debido al formato coffee table book), que han quedado flotando en la discusión de los contextos en los cuales surgieron los monumentos, se inauguraron y son percibidos actualmente. Temáticas relevantes a investigar, ya que toda manifestación artística y su aceptación o rechazo son la expresión de una época (Bourdieu 1971: 49-50). De todos los tomos resalta el quinto, dedicado a los monumentos sacados del CHL hacia otros puntos de la capital peruana, por ser una temática poco estudiada por la bibliografía local. Como planteara Venegas (2023 [en línea]) en su crítica, es importante investigar la relación entre las personas y los monumentos luego de que estos son inaugurados.
Un coffee table book es costoso. Por el escueto número de impresiones hechas por Prolima no llegarán a bibliotecas ubicadas fuera de Lima los cinco tomos de Monumentos en el bicentenario. Pensamos que se pudo invertir más en su contenido textual y abaratar costos en las dimensiones de los libros, los formatos de las fotos y la calidad del papel. Textos como los de Bernilla, Gutiérrez, Huamaní y Pacheco no debieron ser publicados o, por lo menos, se les debió exigir más, tanto en cantidad como en calidad. El manejo de fuentes primarias que tuvieron se lo permitían, además de que son profesionales ligados a la historia e historia del arte. De esta manera, la postura estética decorativa superficial de Prolima influenció en las características de forma y fondo de Monumentos en el bicentenario. Asimismo, la postura arcádica hispanizante de Prolima también se evidencia en los textos sobre Cristóbal Colón (en el primer tomo) y Francisco Pizarro (en el segundo tomo), escritos, respectivamente, por Tania Pérez y Betsalí Curi.
En varios países americanos se ha comenzado a retirar, alterar, destruir, discutir o combatir física y simbólicamente los monumentos de Colón. En Lima, excapital del virreinato del Perú, donde no es legal el aborto clínico asistido, se restringe la educación sexual y se prohíbe la unión civil entre personas del mismo sexo por temas religiosos, Colón ha sido siempre considerado un héroe por haber traído la “civilización” y la “cristianización” a América. Por ende, nunca se ha propuesto desde el Estado peruano o el municipio limeño conservador sacar del espacio público el monumento del navegante. Si hace unos años fue cambiado a otro lugar, fue para protegerlo de las obras de construcción de un metro subterráneo que cruzará el CHL.
Esta temática vinculada al contexto panamericano actual de lo que simboliza Colón y del porqué no ha sido retirado su monumento de las calles de Lima, no son discutidos en el texto de Pérez ¿Habría podido escribir al respecto?, pensamos que no, porque hubiera atentado contra el conservadurismo, colonialismo, moralismo religioso y añoranza hispana de la anterior y actual alcaldía limeña. Por esa razón, la autora llama a las intensiones mundiales de retirar los monumentos de Colón como “furias iconoclastas” e invoca a revalorarlo por sus cualidades estéticas. De esta manera apela a su valor artístico para invisibilizar la temática socio-política anticolonialista que propone sacarlo del espacio urbano limeño.
En enero del año pasado, la Municipalidad de Lima volvió a colocar el monumento de Francisco Pizarro cerca de la plaza Mayor, donde en ese mes, pero de 1535, fundó la capital peruana. Al evento de reinauguración, al cual acudió el entonces alcalde limeño, el conservador Rafael López Aliaga, y el actual gerente de Prolima, Luis Martín Bogdanovich, se sumó Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y miembro del Partido Popular, de marcado corte derechista. Díaz Ayuso fue la invitada principal y resaltó en su discurso hispanista el “encuentro cultural” y el “descubrimiento” de América[3]. Discurso que fue aplaudido por la comitiva edil, que restringió el acceso al evento de algunos limeños que se oponían a la recolocación de la estatua de Pizarro (fue una ceremonia privada de la recolocación de un monumento público en un espacio público).
Hace unos meses Díaz Ayuso fue expulsada, no oficialmente, de México luego de intentar dar una gira para defender el “legado” de Hernán Cortés. Cabe resaltar que la actual presidenta de ese país es Claudia Sheinbaum, identificada políticamente con la izquierda[4]. Lo que importa acá, a razón de la crítica a los cinco tomos de Monumentos en el Bicentenario, es que el texto de Curi, invisibiliza el debate sobre si debía o no volver el monumento de Pizarro a los alrededores de la plaza Mayor y no analiza el contexto político-ideológico que permitió su regreso. Nos preguntamos nuevamente ¿Hubiera podido escribir al respecto?, pensamos que no debido a los mismos motivos por el cual el texto de Pérez no discutió si es viable o no la continuidad del monumento de Colón en la ciudad de Lima. Además, ambas son trabajadoras de Prolima. Por ello, Curi denominó como “arbitraria” la decisión de retirar a Pizarro de los alrededores de la plaza Mayor en 2003.
Para terminar nuestra crítica a los cinco tomos de Monumentos en el Bicentenario de Prolima, comentaremos una parte de la presentación de cada tomo firmada por Bogdanovich: “… restituir lo material y la memoria histórica de los monumentos ha sido un camino iluminado por la voluntad de ver renacer el soberano pasado de Lima, concebido y defendido por sus propios ciudadanos en un ardoroso peregrinaje que intenta detener el deterioro del tiempo y el agravio del olvido…”. Al respecto, pensamos que la memoria histórica no se restituye con la restauración de monumentos, sino con la enseñanza de nuestros problemas para superarlos. El Perú republicano tiene un pasado complejo, recomendamos no llamarlo soberano. Al respecto leer a Flora Tristán (1971) y Alfonso Quiroz (2019). También Moby-Dick, publicado en 1851 por Herman Melville (1922: 241) quien escribió: “… Lima, la ciudad sin lágrimas, la más triste, la más extraña que puede verse”. El agravio del olvido estatal lo viven día a día miles de limeños o migrantes que salen a ganarse la vida por el CHL realizando trabajos informales, empujando el triciclo Perú, como reza la canción de Los Mojarras. Ese olvido duele más que el olvido de los representados en los monumentos, muchos de ellos con oscuros pasados, volver a leer a Quiroz (2019). ¿A qué antigua Lima se pretende renacer? No hubo ni hay una sola Lima. Hay varias que conviven, se enfrentan, se ofenden, se atentan, se ayudan, luchan para sobrevivir. Ya lo señalaba Lefebvre (2013: 142): “… No hay un espacio social, sino varios espacios sociales”.
BIBLIOGRAFÍA
Balbi, Carmen. 1997. “¿Una ciudadanía descoyuntada o redefinida por la crisis? De Lima la horrible a la identidad chola. En Balbi, Carmen (editora). Lima, aspiraciones, reconocimiento y ciudadanía en los noventa. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, pp. 11-28.
Bourdieu, Pierre. 1971. “Elementos de una teoría sociológica de la percepción artística”. Sociología del arte. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, pp. 43-80.
Cornejo, Manuel. 2013. Lima la horrible: medio siglo después. Quehacer, número 192, pp. 99-107.
Cubillas, Margarita. 1993. Guía histórica biográfica e ilustrada de los monumentos de Lima Metropolitana. Lima: Municipalidad Metropolitana de Lima.
Gamarra, José. 1974. Historia y odisea de monumentos escultóricos conmemorativos. Lima: s/e.
Huamán, Gianfranco; Castro, Aramís; Tavera, Tarik; Escobedo, María del Carmen; Cristóbal, Seoane y Daniel Montes. 2021. “Cartografía de la desigualdad. Sobrevivir la pandemia y las cuarentenas sin parques ni áreas de esparcimiento en Lima y Callao”. Ojo Público. https://ojo-publico.com/especiales/cartografia-de-la-desigualdad/index.html#mapas
Lefebvre, Henri. 2013. La producción del espacio. Madrid: Capitán Swing.
Majluf, Natalia. 1994. Escultura y espacio público. Lima, 1850-1879. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
Melville, Herman. 1922. Moby-Dick. London: Constable and Company Ltd.
Monteverde, Rodolfo. 2023. Memoria y duelo en los testigos de la guerra del Pacífico y sus propuestas escultóricas para conmemorar a los héroes muertos. Perú 1883-1887. Iberoamericana, número 84, pp. 217-248.
Quiroz, Alfonso. 2019. Historia de la corrupción en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
Ramón, Gabriel. 2014. El neoperuano. Arqueología, estilo nacional y paisaje urbano en Lima. Lima: Municipalidad Metropolitana de Lima. Sequilao Editores.
Ramón, Gabriel. 2026. “Manco Cápac beyond the Borders of the Nation: Segregation, Estrangement, and Appropriation of a Popular Monument”. In Coronado, Jorge and Herrera, Alex (editors). Archaeology and its Avatar. Evanston: Northwestern University Press, pp. 73-115.
Ramón, Gabriel, Monteverde, Rodolfo y Luis Condori. 2023 “Materia patria: monumentos, localidad y nación en el Perú actual”. En Ramón, Gabriel, Monteverde, Rodolfo y Luis Condori (editores). Monumentos y nación en el Perú actual: una discusión glocal. Lima. Sequilao editores, pp. 18-61.
Salazar Bondy, Sebastián. 1974. Lima la horrible. Lima: Edición Peisa.
Tristán, Flora. 1971. Peregrinaciones de una paria 1833-1834. Lima: Colección Tiempo. Moncloa Campodónico Editores Asociados.
Venegas, Carolina. 2023. “Sin pátina”. Trama. Espacio de crítica y debate. https://tramacritica.pe/critica/2023/03/04/sin-patina/
Vifian, Daniel. 2014. Escultura civil público estatal en Lima de 1852 a 1860. Tesis de licenciatura para obtener el grado de licenciado en Arte. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
NOTAS
[1] Licenciado en arqueología (UNFV), licenciado en arte (UNMSM), magíster en historia del arte peruano y de Latinoamérica (UNMSM) y candidato a doctor en historia (PUCP). Docente contratado TPA en la PUCP. Rodolfo.monteverde@gmail.com. https://orcid.org/my-orcid?orcid=0000-0003-1768-5723
[2] “La cosa miente” también es evidenciable en el video de la canción Mañana, que el cantante colombiano Carlos Vives grabó en Lima en 2018 con el auspicio de la Marca Perú. Dicha marca fue creada con el fin de promover el turismo, las inversiones y las exportaciones peruanas a nivel mundial. En el video se aprecia al cantante solo paseando en bicicleta por barrios de niveles socio-económicos altos, de modernos edificios e idealizado orden urbano. El video en: https://www.youtube.com/watch?v=OGDc0qJgUbQ&list=RDOGDc0qJgUbQ&start_radio=1
[3] El discurso de la señora Díaz Ayuso en: https://www.comunidad.madrid/noticias/2025/01/18/diaz-ayuso-homenaje-pizarro-lima-pese-quien-pese-estamos-cerca-nunca-comunidad-madrid-es-mejor-prueba
[4] La polémica originada por la agenda hispanista de Díaz Ayuso en México en: https://www.youtube.com/watch?v=_98liyQ0QbY












